viernes, 26 de diciembre de 2014

El por qué del corte de Josh Smith,

Leo con tristurón que Detroit Pistons se ha desprendido de Josh Smith via despido rápido: es decir, pagandole TODO lo que le restaba de su contrato (que en este caso eran 50 y pico de millones) y poniendolo de patitas en la calle.

Casi al acto, han salido cuadrillas de bienitencionados, clamando que Detroit ha perdido la oportunidad de hacer un "trade" en condiciones, ponerlo de extra en una película de terror, lo que sea....Menos regalarlo.

Y yo, aunque solo sea por joder, no estoy de acuerdo. De hecho, aplaudo la honradez de la directiva de Detroit de asumir como propio un error de planificación de plantilla como la copa de un pino, y de haberle dado al jugador la posibilidad de elegir su destino.

La idea cuando se le fichó era atrevida, pero de dudosa aplicación: poner a Josh Smith de 3, y con Drummond y Monroe dentro crear uno de los juegos interiores más prometedores de la NBA, con el apoyo de un Smith que ayudaría a que las situaciones de rebote (especialmente el defensivo) fueran una pesadilla para los contrarios. Sonaba bién, verdad?

A menos claro esta, que conocieses a los protagonistas del asunto.

Smith venía de promediar entre 15 y 18 puntitos y cerca de 8 rebotes por partido con Atlanta, añadido ademas con números defensivos en general bastante buenos en materia de robos y tapones. Además, era un tipo si no esplendido, si generoso en el pase, y su tarjeta de tiro siempre oscilaba sobre el 45-50 %, y dotado por la naturaleza con un salto en carrera pasmoso para alguien de su altura y constitución física.

En el lado negativo, que tenía un serio problema con los tiros libres, el 80 % de sus tiros siempre eran en situaciones cercanas al aro, y que desconocía por completo el significado de la palarba "media distancia". ¿Triples? Sencillo: no era bueno en ello, ergo no los tiraba si no era porque el cronometro le obligaba.
Además, la única opción en la que Josh creaba peligro era de cara al aro, aunque con 2,05 y 99 kg de peso, y una potencia física descomunal, esa opción era dificilmente parable, aunque no imposible.

O sea, que nos encontramos con un jugador que no ha evolucionado su juego en un lustro en la nba, y que no ha llevado precisamente a los Haws a una nueva dimensión que digamos, pero que es utilisimo en tareas defensivas y en situaciones de transición rápida. Por no mencionar que sabe exactamente a qué juega y no te va a hacer locuras....

Y lo fichas como jugador franquícia, con un contratazo y le exiges que juegue de 3 abierto cuando toda su vida ha sido 4, amen de que empiece a meter canastas como churros.


Metan ustedes en la ecuación a un base como Brandon Jennings, cuyo baloncesto no es que se base principalmente en dirigir a su equipo y mucho en tirar p'adentro, y tendrán que la planificación de ataque de los Pistons saturaba la alineación de jugadores que tenían que tirar, sí o sí, desde cerca del aro. Una bicoca para la defensa, y además con la tranquilidad añadida que Smith acentuó este año sus problemas con los tiros libres. Con tan solo rememorar el "hack to shaq" los entrenadores tenían la papeleta de la defensa contra los Pistons resueltas.

No puedo ni imaginar la frustración de Smith partido tras partido, pues en los partidos que les he visto a Detroit le he visto muy buena voluntad al muchacho. Pero con voluntad no subsabas un 38 % de tiros de campo, ni apenas 8 rebotes por partido te convierten en un jugador franquicia. Tema aparte es que el jugador ha engordado notoriamente: de sus 99 kg en sus primeras épocas en Atlanta hemos pasado a 115-1120, y aunque sean de músculo, en un jugador que no tiene juego de espaldas al aro ganar peso en el tren superior solamente te trae problemas.
Su primer paso ya no mata a nadie, y acaba estrellandose contra la defensa contraria una y otra vez, sin que esta tenga miedo de hacer falta.

Espero sinceramente que ahora, en su nueva andadura en los Houston Rockets, vuelva a encontrar su sitio: un especialista defensivo que corre bien el contraataque, adicto a los higlights relacionados con estruendosos mates, y rodeado de tiradores a los cuales hará el trabajo sucio encantado.

Quizas ahora vuelva a sonreir en la pista, y que caramba, me alegraré por ello.



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